jueves, 29 de mayo de 2008

La subjetividad del ocio

Pere comienza el temario aclarando conceptos como el tiempo libre, el ocio, la recreación y la animación, conceptos que a menudo la gente cotidiana entiende como sinónimos y que en realidad no lo són. De todos ellos, me ha llamado mucho la atención la subjetividad del ocio, es decir, como la misma actividad puede ser ocio para unos y trabajo-rutina para otros, o incluso una misma actividad realizada por la misma persona puede ser trabajo a comienzos del día y ocio a finales del mismo.
Voy a poner un ejemplo para que quede más claro: cuando salimos a trabajar, normalmente el trayecto de ida y de vuelta se incluye dentro de tu horario de trabajo ( en tu cabeza ), y piensas que si el trabajo comienza a las 8:00h te tienes que levantar una hora antes para llegar a tiempo, y que cuando acabas, y mientras llegas a casa, ha pasado otra hora que en realidad no lo consideras como tiempo libre y sí como tiempo de trabajo. Ahora bien, esta misma acción de conducir un vehículo de transporte la haces 6 horas más tarde para irte al centro de la ciudad a cenar con tu novia, y ¡ ay amigo...! como cambia automáticamente tu concepto en la misma acción. En este último trayecto a coche, que dura lo mismo que el trayecto que haces para ir al trabajo todos los días, han habido una serie de características que han modificado su sentido. Es una elección y un uso voluntario, y a la vez placentero, que se ha hecho por parte de la persona en su tiempo libre llenándola de sentido personal y social, y que además no persigue un fin utilitario, sino que se lleva a término como un fin en si mismo. (Ispizua y Monteagido, 1998).
Esto lo convierte en una práctica ociosa en tu tiempo libre.
Existen infinidad de ejemplos como estos que nos suceden diariamente en nuestra vida cotidiana, y no nos damos cuenta y no nos paramos a pensar en ello: no es lo mismo ver un partido de baloncesto porque tu quieres y te apetece, que verlo porque tienes que hacer un trabajo para entregarlo al día siguiente; no es lo mismo hacer la cena porque te apetece comer algo en especial ese día, que hacer la cena todos los días por obligación. Esta es la cuestión, ya lo dijo Alejandro Sanz en su canción.
y dicho todo esto:
¿Sería mejor que hiciéramos las cosas por voluntad propia?
¿Seríamos más felices si no nos obligaran a tomar decisiones a la hora de realizar prácticas físico - deportivas?
¿Cuándo somos capaces de decidir por nuestra cuenta las acciones que debemos de tomar en nuestra vida?.
Como siempre, estoy abierto a cualquier tipo de debate que pueda surgir con respecto a este apasionante tema, referido a la subjetividad del ocio.
Un saludo,
Pascual Guillén Hernández

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