Clase práctica 2.
Hace 50 años en la sociedad española, aparentemente, no había problemas entre hombres y mujeres en lo que se refiere a los roles familiares y sociales. Los roles estaban claramente definidos, es decir, normalmente el hombre trabajaba fuera de casa sustentando económicamente a la familia y la mujer ejercía el papel de ama de casa y se encargaba de educar a los niños/as, y todo el mundo (o la mayoría) se sentía identificado con estos roles y no había "vuelta de hoja".
Claramente este modelo tradicional de familia “se viene abajo” cuando la mujer se incorpora al mundo laboral, invitando con ello a un cambio de roles por parte de la mujer tanto en lo social como en lo familiar. Ahora, la gran mayoría de las mujeres de esta generación son independientes económicamente, con lo cual surge un nuevo modelo de familia en la que tanto el hombre como la mujer trabajan, jugando los 2 a la vez el mismo rol de cabeza de familia y teniendo también que desempeñar a la vez el rol de ama de casa y de educador, llevándolo todo a partes iguales. Este modelo progresista a simple vista parece muy bonito pero desde mi punto de vista no lo es tanto y explicaré por qué.
Este nuevo modelo de familia funciona, normalmente, cuando no se tienen hijos; es más, es beneficioso y muy saludable ya que los ingresos familiares se multiplican por 2, no hay responsabilidades de ningún tipo, los 2 llegan a casa cansados, comen y a la cama, y hoy paz y mañana gloria. Ahora bien, cuando se tiene hijos: ¿quién se queda a cargo de él en horas de trabajo cuando pasa el periodo de lactancia ? ¿se lo dejamos a un familiar, en la guardería, con el vecino...? ¿quién está educando al niño/a y quién controla los valores que se le imparten?
Imaginemos ahora que el niño/a ya tiene 4 años y va a la escuela; tanto el hombre como la mujer trabajan, con lo cual los horarios laborales tienen que coordinarse con el horario escolar. ¿y si no cuadran los horarios? pues nada, facilísimo... le dices a un familiar o a la "chacha" que lo lleve al colegio y que lo recoja, ¿no?.
He aquí el comienzo de las disputas más frecuentes en las parejas y matrimonios que viven juntos: estrés laboral y familiar, mala organización de las tareas: hoy me toca cocinar a mi pero mañana limpias tu el baño llegando a la dejadez en las tareas de la casa porque los 2 trabajan y están cansados, esto fomenta el egoísmo y a la convivencia se degrada de tal manera que cada una acaba haciendo sus cosas de manera individualizada. No hay unos roles claramente definidos en la casa, con lo cual a veces no se sabe lo que se tiene que hacer ni como actuar. Ante este problema la mujer es la que normalmente opta por tomar las riendas de la casa, ya sea por la herencia cultural y social que recibió de pequeña o por instinto maternal... y es aquí donde aparece el concepto de “supermujer”: mujer que trabaja las 24h, sin tiempo libre, sin ocio, sin recreación y sin diversión.
Y después de todo esto le pregunto a las mujeres del siglo XXI:
¿Preferís este modelo de familia moderna que no se sabe bien quién es quién, o el modelo de familia tradicional adaptado a la sociedad del siglo XXI?
No pueden haber un equipo de fútbol con 11 delanteros, ni una obra de construcción con 6 oficiales y ningún peón, ¿quién amasa el material?.
El modelo que yo propongo es un modelo basado en el tradicional adaptado a la sociedad del siglo XXI y en el que impere el sentido común. Lo que quiero decir con esto es que en la pareja cada uno ha de cumplir un rol, siendo válido el que un hombre haga de ama de casa y una mujer de sustentadora económica. La sociedad ha cambiado y la posibilidad de que una mujer sea la sustentadora económica en una pareja es cada vez mayor.
Como conclusión, el modelo tradicional de familia adaptado a la sociedad del siglo XXI hace que tanto la mujer como el hombre dispongan de más tiempo libre para realizar tareas ociosas y divertidas en familia, pudiendo así disfrutar de la vida con un menor grado de estrés, y una mejor convivencia en pareja.
Como siempre, tenéis “vuestro blog de deporte y recreación” para opinar sobre este problema tan delicado y tabú que se nos presenta en la sociedad del siglo XXI.
Un saludo,
Pascual Guillén Hernández
jueves, 29 de mayo de 2008
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